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El tema de la eficiencia energética se está convirtiendo cada vez más en un punto central para las empresas, no solo por las expectativas sociales, sino sobre todo por los nuevos requisitos legales. La Ley de Eficiencia Energética (EnEfG), en vigor en Alemania desde el 18 de noviembre de 2023, prescribe objetivos vinculantes y medidas específicas para reducir el consumo de energía en las empresas.
Pero, ¿cómo pueden aplicarse los requisitos de la ley de forma eficiente, conforme a la ley y estratégicamente sensata al mismo tiempo? Una forma especialmente adecuada es utilizar el sistema europeo de gestión medioambiental EMAS (Eco-Management and Audit Scheme). Este artículo del blog muestra cómo el EMAS ayuda a las empresas a cumplir la EnEfG, y por qué la gestión medioambiental sistemática resulta rentable incluso más allá de los requisitos legales mínimos.
La Ley de Eficiencia Energética (EnEfG) es un componente central de la política energética y climática alemana. Obliga a empresas y organismos públicos a tomar medidas claramente definidas para alcanzar los objetivos nacionales de ahorro energético. Para 2030, el consumo final de energía en Alemania debe reducirse en un 26,5% y el consumo de energía primaria en un 39,3% en comparación con el año base 2008. El objetivo es reducir el consumo final de energía en un 45% para 2045.
Las obligaciones de las empresas se basan en su consumo total anual de energía final, medido como media de los tres últimos años naturales completos. Se aplican los siguientes umbrales y medidas:
Estos requisitos no sólo deben contribuir a reducir el consumo de energía, sino también a aumentar la seguridad del suministro, reforzar la independencia de las importaciones de combustibles fósiles y fomentar la competitividad de las empresas eficientes desde el punto de vista energético.
EMAS es un sistema de gestión medioambiental desarrollado por la UE que va mucho más allá de los requisitos de la norma ISO 14001. Combina control interno, seguridad jurídica y credibilidad externa en un sistema estructurado.
Lo más destacado: EMAS cumple todos los requisitos de la EnEfG, especialmente para las empresas con un consumo superior a 7,5 GWh. Al mismo tiempo, ofrece un marco completo para mejorar el comportamiento medioambiental, documentado por la declaración medioambiental EMAS que se publica periódicamente y verificado por auditores externos en la auditoría medioambiental.
La introducción del EMAS sigue un proceso de ocho etapas de eficacia probada:
Por qué es especial: La declaración medioambiental EMAS hace que el comportamiento y las mejoras medioambientales sean mensurables y comprensibles públicamente: una señal clara para clientes, autoridades y socios comerciales.
EMAS no es sólo una herramienta de optimización medioambiental, sino también un medio eficaz de aplicar la Ley de Eficiencia Energética de conformidad con la legislación. Las sinergias más importantes de un vistazo:
Con EMAS, las empresas con un consumo > 7,5 GWh cumplen directamente el requisito de la EnEfG de introducir un sistema de gestión energética o medioambiental de acuerdo con el artículo 8.
En el marco de la auditoría medioambiental y el programa medioambiental, se documenta y evalúa el uso, la evitación y la captura de calor residual, de conformidad con el artículo 16 de la EnEfG.
Las medidas de ahorro energético se planifican, aplican y evalúan económicamente a través de los objetivos estructurados en el programa medioambiental y la supervisión periódica en auditorías medioambientales, de conformidad con el artículo 9 de la EnEfG.
Las auditorías internas y externas periódicas, así como la declaración medioambiental transparente del EMAS, sirven de prueba fiable para las autoridades y refuerzan el cumplimiento dentro de la empresa.
Muchas empresas siguen considerando la gestión medioambiental como una tarea, pero un sistema bien organizado como EMAS puede convertirse en una auténtica ventaja competitiva. Las ventajas de un vistazo:
La Ley de Eficiencia Energética conlleva nuevas obligaciones, pero también nuevas oportunidades. Las empresas que confían en un sistema sólido y validado externamente como EMAS en una fase temprana no sólo pueden cumplir los requisitos legales, sino también hacer un uso estratégico de ellos.
Crean estructuras que conducen a una mayor eficiencia energética, un mejor comportamiento medioambiental y una mayor competitividad a largo plazo. La declaración medioambiental EMAS y las auditorías medioambientales periódicas hacen visibles los avances, tanto interna como externamente.
Por tanto, EMAS no es sólo un instrumento para cumplir las obligaciones, sino un precursor de una gestión sostenible y preparada para el futuro.


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